El tomate es un multivitamínico super importante y uno de los productos de consumo diario en la dieta mediterránea. Es muy versátil, ya que se puede comer crudo o cocinado según la ocasión.

Es rico en vitamina C, A, K, hierro y potasio. Gracias a esta combinación mejora nuestra visión, colabora con el buen funcionamiento de nuestra circulación sanguínea, y protege nuestro sistema cardiovascular. Por los antioxidantes que contiene es un gran aliado para nuestra piel y nuestro cabello. Su contenido en fibra lo convierten en un aliado para el transito intestinal y sus niveles de potasio evita la retención de líquidos.

ZUMO DE TOMATE

Ingredientes:

4 tomates frescos

1 rama de apio (si no te gusta el sabor se puede excluir este ingrediente)

2 ramitas de perejil fresco

Albahaca al gusto

Pimienta negra

Sal

Aceite de oliva virgen extra

Elaboración:

Colocar en una olla agua con una pizca de sal a fuego medio, cuando el agua hierva añadir los tomates y dejar escaldar durante un minuto, después pasar estos tomates a un bol con agua fría.

Limpiar y cortar el apio en trozos medianos y colocar en una licuadora o en el vaso de la batidora, pelamos los tomates y los incluimos también, licuar hasta conseguir una mezcla líquida y homogénea.

Picar la albahaca y el, perejil e incorporar a la licuadora, añadir también la sal, pimienta y aceite de oliva virgen extra al gusto. Mezclar durante un minuto más.

Para que quede una textura más fina se puede tamizar pasándolo por un colador fino.

¿Sabes cómo se creó el zumo de tomate?

Fue creado por Louis Perrin en 1917, se cuenta que un día se acabó el zumo de naranja en su hotel y tenia que sustituirlo de alguna manera, así que con ingenio cogió tomates para hacer zumo. ¡Et voila!