Ya lo dice el refrán que pican, y vaya que si pican porque, ¿quién es capaz de comer solo uno?

El pimiento de padrón, originario del pueblo gallego, es la variedad de los pimientos más reconocida en España y la más atractiva por su sabor y su color, que a diferencia de otras variedades, se sirven como picoteo en platos tradicionales de nuestra gastronomía como el pincho de tortilla. Además tienen un montón de propiedades nutritivas. Pero cuidado a los que no les guste el picante, ya que como dice el dicho, los pimientos de padrón “algunos pican y otros no”.

El sabor y el color es de lo más atractivo, pero además, tienen un montón de propiedades nutritivas. Una de ellas es que son una fuente importante de fibra y vitamina C, triplicando en cantidades a las de una naranja, propiedades que ayudan a regular el tránsito intestinal y a reducir el colesterol en sangre. Es un alimento rico en capsaicina, causante del sabor picante y que además es un gran antioxidante natural. Además contiene mucha cantidad de agua, lo que la convierte en una hortaliza ideal en dietas debido a su bajo aporte calórico.

¡Y con unas ricas chuletitas, vamos a ver quién dice no!

Ingredientes:

  • 1Kg de chuletas de cordero
  • ½ Kg de pimientos de padrón
  • Perejil
  • Aceite de oliva virgen extra
  • Pimienta negra
  • Sal gruesa

Elaboración:

Por un lado, lavamos los pimientos y los freímos en aceite de oliva virgen extra. Para que no queden con mucho aceite los podemos escurrir y poner encima de un papel de cocina absorbente.

Por otro lado, cocinamos a fuego medio/fuerte las chuletas de cordero. Una vez estén cocinadas, emplatamos la carne junto a los pimientos e incorporamos por encima un poco de sal gruesa. Decoramos con las hojas de perejil y ¡¡a comer!!

Consejo: si coméis algún pimiento revoltoso que pica más de lo deseado, tomar un trago de leche y desaparecerá el picor.